El balance entre el contenido planeado y el reactivo

 

Estamos en una industria donde el buen planning y análisis son la base para cualquier campaña, donde el contenido se hace con tiempo, se revisa y ajusta y se vuelve a revisar y ajustar. Pero las marcas que logran sacar contenido contextual que reacciona a lo que está pasando en el mundo en tiempo real son las marcas que crean cultura y capitalizan en la atención y conversación social. Estas logran crear una relación simbiótica con la cultura y las personas, y se benefician de lo que ya es popular. Las redes sociales favorecen a las marcas que se apoyan y participan en las tendencias, a las que se conectan a través de conversaciones y crean en conjunto con las personas, todo lo cual genera promoción y, al final del día, impulsa las compras.

 

El tema con este contenido reactivo es que no puede planearse. Debe ser orgánico e inmediato. La conversación social cambia en cuestión de horas, y si no se actúa en el momento, la oportunidad se pierde. La cultura no se puede planificar y al mismo tiempo existe una necesidad y un gran beneficio de que las marcas piensen en comprometerse a ser parte de la cultura. Se puede seguir planificando el contenido para todo el año, teniendo en mente fechas estratégicas y momentos clave para la creación de contenido y campañas. Lo planeado siempre tendrá un gran valor en la publicidad y es la base de una comunicación efectiva y completa. Pero los especialistas en marketing deben perfeccionar un modelo de redacción reactivo para que con rapidez puedan saltar sobre las tendencias y crear contenido relevante. Cambiar a un enfoque reactivo no sucederá de la noche a la mañana, pero las marcas que comienzan el viaje antes se beneficiarán del poder de las tendencias culturales nativas sociales y, como resultado, mejorarán las métricas, su percepción, presencia y resultados finales.

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