El músculo creativo y cómo entrenarlo


“Tenés 30 minutos para pensar en una idea increíble…” ¿Ahora qué?

 

El trabajo creativo es diferente a otros, más tiempo no significa más trabajo completado. A veces las mejores ideas salen en 5 minutos, a veces vienen después de un día entero de estar pensando, no hay cómo planear la inspiración. Sin embargo, siempre dependemos del tiempo, tenemos entregas y las ideas tienen que salir, así que ¿cómo hacemos?

 

Lo primero que hay que entender es que todos somos creativos, todos podemos tener ideas nuevas y originales y no hay nadie que piense igual al otro. Lo que pasa es que la creatividad es un músculo, tiene que desarrollarse.

 

La mejor forma de explicarlo es que la creatividad es cómo surfear. Para surfear tenés que aprender las bases, entender cómo pararte en la tabla, conocer los aspectos técnicos, practicar y confiar en vos, para que cuando llegue la ola sepás como montarte y llevarla hasta al final. Mientras más entrenado estés en los aspectos técnicos y racionales del trabajo, cuando llegue la ola creativa, más preparado vas a estar para aprovecharla, para traducirla en palabras, para formarla en una idea. Desarrollar una campaña no pasa accidentalmente, cuando viene la inspiración tenés que tener la disciplina y la habilidad de poder bajarla en una idea y en una estrategia, esto es lo que diferencia a alguien con creatividad de un buen creativo.

 

¿Qué pasa cuando la inspiración no viene? No podés solo sentarte a esperar. La creatividad te tiene que ver interesado, trabajando, para que quiera venir. Los escritores dicen que no hay nada más aterrador que una página en blanco, es igual para los creativos. Así que no la tengas en blanco, llenala, escribí algo, no tiene que ser bueno, probablemente no lo sea, pero lo más importante es empezar. Para mejorar una idea hay que tener una. Una vez que tengas algo escrito es más fácil pensar en más, corregir, reescribir, encontrar algo valioso y desarrollar a partir de ahi. Solo tenés que empezar. Suena obvio, pero si querés que la creatividad venga tenés que crear algo.

 

A todo esto, también es vital entender que a veces lo mejor que podés hacer es alejarte del escritorio y del trabajo. Estar bloqueado es algo natural y a todos nos pasa. Una vez que hayás entendido el problema, tu subconsciente sigue procesándolo y buscando la respuesta aunque estés haciendo otra cosa. Andá a caminar, escuchá música, hacé ejercicio, dibujá, comete algo, hablá con un amigo, tomate una siesta… Volver con una mente refrescada a veces es exactamente lo que necesitabas. El trabajo es racional, pero la creatividad es emocional, esta necesita que te dejés ir para no estar limitada
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